¿Qué tiene de especial estar ante algo auténtico?: Copia certificada

¿Importa ir a un museo para ver una obra de arte original, o nos basta con una fotografía, una copia o, incluso, verla por Internet? Este es uno de los planteamientos principales de “Copia certificada” del director iraní Abbas Kiarostami.

James Miller, un escritor (William Shimell) y Elle (Juliette Binoche) son los protagonista de la historia. Ambos discuten sobre la importancia de estar ante una obra auténtica. Él defiende que una copia tiene el mismo valor artístico que una obra original. Para ello, en un momento del filme, pone como ejemplo la emoción  que sienten una madre y su hijo al ver el David de Miguel Ángel de la Plaza de la Señoría de Florencia, el cual es una copia. Yo he visto ese David, es una replica exacta del original, sin embargo, mi emoción fue mínima. El valor de una obra no solo recae en su estética. Hay un valor contextual, no tiene sentido ver una copia exacta del Guernica, cuando la sensibilidad del espectador nace de conocer el contexto histórico en el que se encontraba Picasso. Los limites del artista también dan valor a la obra. Todos sabemos que en su última etapa, Matisse, tenia una movilidad física mínima, sus manos y unas tijeras eran las encargadas de crear sus famosos recortes de papel. Por lo tanto, una copia de “El caracol” no tendría ningún valor emocional.

A mitad de la película surge otra cuestión, ¿son James y Elle unos desconocido jugando a ser un matrimonio? ¿O son un matrimonio jugando a ser desconocidos? No se resuelve esta pregunta, pero ¿es importante saber que se trate de una verdadera relación o solo de un juego? Sí, importa. En mi opinión, Kiarostami nos está presentando a una pareja de desconocidos que lo que están haciendo es copiar, simular los primeros pasos de un enamoramiento. Como ella busca la atención de él, como más tarde acude al baño para maquillarse y ponerse unos imponentes pendientes… La intención de Kiarostami es hacernos creer que esa relación es real, cuando no lo es. Es una copia, por lo que para el director, no importa estar ante algo original o no.

Juliette Binoche —premiada en Cannes— está brillante,  al igual que el británico Shimell con su primer papel como actor, cuyas vivencias como pareja recuerdan a “Te querré siempre” de Roberto Rossellini.

Kiarostami, como buen artista, plantea en “Copia certificada” preguntas, sin dar absolutamente ninguna respuesta.

 

 

“-Dicen lo mucho que veneran esta pintura, pero que es una copia y que el original está en otra parte.

-Porque está en Herculano, esa es la realidad. Y la gente tiene que saberlo, ¿no?

-¿Pero por qué? ¿Cambia eso las cosas? El original es una mera reproducción de la belleza de la mujer del cuadro. Ella es un original real. Si lo miras desde esta perspectiva hasta la Mona Lisa es una reproducción de la Gioconda. Su sonrisa, ¿crees que es original o más bien que Leonardo le pidió que sonriera así?”

 Conversación entre James y Elle. “Copia certificada”, 2010, Abbas Kiarostami.
Leire  Jiménez

 

 

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